

En su primer día en la editorial, Shota Tendo se enamoró de Yui Yamanobe, su mentora. Yui, con un busto de más de 90 centímetros, cintura definida, piernas largas y una belleza casi divina, no era solo apariencia: en su quinto año como editora, ya había gestionado varias obras exitosas. A pesar de sus logros, Yui trataba a Shota con calidez y cercanía, siendo una jefa admirable e inspiradora. Mientras trabajaban juntos, la distancia entre ellos se reducía, pero Shota, sin experiencia en el amor, luchaba por dar el paso, mientras Yui le confiaba sus propias inseguridades románticas.