

Sora, gravemente herido, fue rescatado y hospitalizado. Debido a su buen estado de salud, la bella directora, Reika Mikage, lo trasladó a una sala especial. Tras conocerla, lo invitaron a ser conejillo de indias para un nuevo medicamento. Como no tenía familiares, le asignaron a una enfermera, Yū Yagami, para que lo cuidara. Como recompensa, la directora le dio autoridad para hacer lo que quisiera, no solo con Yū, sino también con otros miembros del personal del hospital.